Gizmo
Ayer daba vueltas por ahi, navegando a la deriva por la red, y aterricé (americé???) en un foro de animalitos que hacía siglos que no visitaba. Y leí un mensaje que, al principio, parecía de ayuda pero que era de una muy mala persona porque quería abandonar a un pobre gatito viejo y enfermo a su suerte.
Y eso me hizo acordarme de mi niño, que hoy hace un año que me dejó después de casi 14 años de compañía.
Me acordaba de tí chiquitín, te acuerdas de cuando te recogí de la calle??? Cabías en mi mano y no dejabas de gritar. Hasta que comiste, claro, que eras un tragaldabas de mucho cuidado, jeje, se suponía que tenía que darte una medida de leche artificial de gata cada 4 horas. JA!!!, cada tres horas como mucho y dos o tres medidas, dependiendo de tu hambre, pero no de leche artificial (que dijiste que me la bebiera yo) sino de una mezcla de leche, huevo y azúcar que te volvía loco.
Y luego enseñarte a comer sólido, a beber agua en un cacharro (previo paso por mi boca para que aprendieras a lamer), a usar la caja de la arena para hacer pipotes y demás (y no comerte la arena)... Y cómo reconocías mi voz!!! Si no veias nada, aún tenías los ojitos cerrados, pero si te llamaba venías dando grititos hasta que me encontrabas.
Y luego tu “adolescencia” gatuna, con tus marcajes de macho machote que perfumaban mi casa con un inconfundible olor a “Eau de gató” insoportable. Ya sabes lo que me costó castrarte, pero luego estabas más tranquilito, y sobre todo, tu pis olía bastante mejor (oido navegantes, aunque los castres no dejan de marcar, pero pierden ganas de bronca y se vuelven más mimosos).
Jejeje, me acuerdo de cómo te escondías detrás de las puertas para morderle el tobillo a mi ex, cada mañana, y así hacerle tirar el café con leche que llevaba en la mano jejeje, era superdivertido porque además cada mañana cambiabas de escondite para sorprenderle. Y aquel día que arrinconaste a la pobre chica que venía a limpiar a casa?? Tuve que salir del trabajo para que la pobre saliera de la terraza y pudiera irse a su casa!!!
En fin, no acabaría nunca de contar anécdotas, sólo algo más: estuviste muy malito durante más de dos años, con visitas al veterinario cada mes (no gratis por supuesto), una jartá de medicinas y otros cuidados, pero jamás se me pasó por la cabeza abandonarte, estuviste conmigo hasta el final, como tú hubieras hecho conmigo si fuera al revés. Por eso escribo esto, porque me cabreó mucho el mensaje del foro a que me referí al principio, y como un homenaje a ti, mi chiquito, que nunca te olvidaré.
Un beso desde aquí estés donde estés y deja de morderle los tobillos a ese pobre!!!